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GT World Challenge Europe en Cheste, final por todo lo alto

El pasado fin de semana el Circuit de la Comunitat Valenciana Ricardo Tormo de Cheste acogió la última cita de la Sprint Cup del Fanatec GT World Challenge Europe, en la que se decidieron los campeones de pilotos de la categoría.

Salida de la primera carrera de la GT World Challenge Europe

La categoría creada por Stéphane Ratel y su promotora, SRO, goza de unos ancestros notables. Hablamos de una vida dedicada a la organización de campeonatos de GT con un éxito innegable, en lo que ya son 30 años de promoción de este tipo de campeonatos, lo que se ha plasmado en un libro que recoge la trayectoria de sus campeonatos. Incluso ahora ha creado una categoría de iniciación, la GT2, que también participaba este fin de semana. A ellos se sumaban la Porsche Carrera Cup Francia y la Fórmula 4 francesa, además de la VolRace, un evento de drift y amantes del tuning, todo lo cual supuso un gran reclamo para la asistencia de numeroso público.

Obviamente, entre ese reclamo está la presencia de Valentino Rossi. La leyenda de las dos ruedas ha dado este año el salto a lo que él llama su «segunda carrera deportiva» con el paso a las cuatro ruedas, enrolado en uno de los equipos más fuertes del certamen como es el Team WRT. No en vano, son el equipo campeón de la serie. El italiano no sólo atendió a sus numerosos aficionados, que esperaban pacientemente a las puertas de su box, sino que también dejó una sensación muy seria en esta incursión al volante.

Valentino Rossi en acción

Y es que alguien como él podría tomarse esta nueva época como algo relajado, pero es todo lo contrario. Rossi hablaba de su esfuerzo por mejorar en clasificación y carrera, de comprender el coche y las necesidades de pilotaje que la aerodinámica requiere, y se comparaba en todo momento con los pilotos punteros, a los que aspira a llegar. Es cierto que sus resultados no son estrepitosos, pero en pareja con Frédéric Vervisch ha logrado tres quintas posiciones, lo cual es cuanto menos respetable. Pero sobre todo, la impresión que deja al volante es de un piloto muy regular, de trazada fina y rápido. O dicho de otro modo: se mueve en la zona media-alta de la parrilla. Es cierto que aún comete algunos errores un poco incomprensibles –en Cheste fue sancionado por no apagar el motor en el cambio de piloto, o por adelantar bajo coche de seguridad-, pero son parcelas que se irán puliendo.

En todo caso, el nueve veces campeón del mundo adorna un campeonato de un altísimo nivel competitivo, tanto en el caso de los coches y equipos como en los pilotos. Podríamos hablar incluso de los que no participan en esta Sprint Cup, pero sí en la Endurance –que usa los mismos coches y equipos pero en carreras más largas-, como es el caso del español Dani Juncadella, actual campeón de las 24 Horas de Spa-Francorchamps. Si nos referimos a las monturas, nos encontramos con modelos como el Audi R8 LMS GT3, los McLaren 720S GT3, los Mercedes-AMG GT3, los Ferrari 488 GT3, los Porsche 911 GT3-R, a los que se suma incluso un Lamborghini Huracan GT3 Evo. Es decir, seguramente la ‘crème de la crème’ de los GT actualmente. Coches que son gestionados por equipos como el ya mencionado Team WRT, que a partir de la próxima temporada va a llevar a los BMW LMDh en el programa del WEC o AF Corse, un clásico de los GT que se está encargando nada menos del regreso de Ferrari a los prototipos el año que viene en Le Mans.

En cuanto a pilotos, manos como las de Dries Vanthoor y Charles Weerts, actuales campeones que además han revalidado el título en este 2022, Raffaele Marciello que ganó las 24 Horas de Spa o, por citar a alguien con más edad, uno como Andrea Bertolini, campeón del GT1 World Championship en 2010 además de ser el piloto probador oficial de Ferrari. Un nivel, en definitiva, que se traducía en la pista con una competición de muchos quilates en la que se podía sentir cómo los coches eran llevados a su absoluto límite, con reacciones muy vivas. A eso se unía una gran igualdad, con carreras de una hora en la que, pese al cambio de piloto obligatoria a mitad de la misma, las distancias eran siempre muy contenidas, dando emoción a las carreras.

El Brabham BT63 de la GT2

Así, el sábado, en un día entre nubes y sol en el que prevaleció este último, fueron unos sorprendentes Ulysse de Pauw y Pierre-Alexandre Jean quienes lograban no sólo la pole position por la mañana, sino una firme victoria en la carrera vespertina. Su actuación fue llamativa al tratarse de un equipo catalogado como Silver, pero eso no evitó que ambos pilotos mantuviesen el liderato, pese a que en algún compás de la carrera se vieran acosados por el Audi de Gachet y Haase. Pero ni el coche de seguridad, ni un «full course yellow», les acabaron privando del triunfo. Sin embargo, gran parte de la atención de la carrera estaba en la lucha por el título.

Marciello y Boguslavskiy partían muy retrasados, lo que daba una ventaja inicial a los detentores del título, Weerts y Vanthoor. Estos últimos rodaron toda la carrera en zona de podio, y acabaron la carrera en tercer lugar con su Audi número 32, mientras que los pilotos del Mercedes número 89, especialmente Marciello, protagonizaban una buena remontada que les dejaba en séptimo puesto desde el decimonoveno inicial. Pero era insuficiente: el tercer título para Weerts y Vanthoor estaba certificado.Por su parte, Valentino Rossi era llamado a comisarios, y tanto él como su compañero recibían varias sanciones que les relegaban al último lugar de la clasificación.

El sábado también se vivieron las dos carreras de la GT2 European Series. Con once coches en pista, sin embargo el espectáculo fue apreciable en ambas carreras. En la primera, el triunfo se lo llevaron Saelens y Longin en un Audi R8 LMS GTS. Stienes Longin es un viejo conocido del trazado valenciano, donde ha competido especialmente en la EuroNascar. En la segunda carrera, que cerró la actividad del sábado, fueron Sladecka y Rosina los que se hicieron con el triunfo en uno de los espectaculares KTM X-Bow, uno coche que no dejaba indiferente por su aspecto ni por la apertura de su cabina. También destacaba la presencia de un Brabham BT63 pilotado por la pareja Weeda/Fjordbach. El retorno del mítico nombre a las carreras tenía no sólo unas bonitas líneas, sino especialmente el mejor sonido de la parrilla con su V8 atmosférico.

La F4 francesa tuvo carreras muy movidas

La Fórmula 4 francesa tuvo también dos pruebas. En el caso de los galos hacen uso del Mygale –y no del Tatuus como en España, por ejemplo-, un monoplaza que presenta unas líneas más clásicas y redondeadas, haciéndolo quizás más estético que el Tatuus. Pero sin duda, el sonido resultaba muy redondo, gracias a una posición de los escapes diferente al modelo usado en España. Hugh Barter ganó la primera prueba, mientras que Enzo Peugeot se hizo con la segunda. En ambos casos, fueron carreras con muchos incidentes que obligaron a la presencia, en varias ocasiones, del coche de seguridad. La fibra de carbono sembró gran parte del trazado levantino.

Por su parte, en la Porsche Carrera Cup France, Dorian Boccolacci y Marvin Klein demostraron estar por encima de sus competidores. No en vano ambos participan en la Supercup que acompaña a la Fórmula 1, donde han acabado en séptima y sexta posición respectivamente. Diecinueve Porsche 911 GT3 en pista son siempre un espectáculo visual y sonoro, y no defraudaron. Pero la victoria fue a parar con tranquilidad para Boccolacci esta vez, superando en más de tres segundos a Klien.

El domingo amaneció bastante nublado, pero la lluvia respetó tanto la clasificación del GT World Challenge, en la que Raffaele Marciello se desquitó del sábado logrando la pole position por delante de Vanthoor. El cielo aguantó el agua durante la tercera carrera de la Fórmula 4, que pese a tener varios incidentes, pudieron resolverse sin presencia de coche de seguridad. Hugh Barter repitió triunfo, lo que hace que el australiano, segundo en el campeonato, lleve la resolución del título hasta la última prueba en Le Castellet.

Dorian Boccolacci durante la Porsche Carrera Cup

Decíamos que el cielo no descargaba, pero finalmente lo hizo con la segunda carrera de la Porsche. En la vuelta de formación empezó a llover, lo que hizo parar a los pilotos en parrilla de nuevo. La lluvia cesó. Una nueva vuelta de formación. Las dudas aumentaban. Finalmente el cielo descargó y comenzó la carrera con mucha agua en pista. Eso, pese a que pueda resultar incómodo en algunos aspectos, aumentó el espectáculo de ver a los pilotos domar los siempre difíciles Porsche. Fue un nuevo duelo entre Boccolacci y Klien. El primero comenzó mandando, pero al final fue Klien que se llevó la victoria esta vez.

Mientras la VolRace ocupaba la pista, la duda era si para la segunda carrera del GT World Challenge llovería. Y cuando los coches formaban en parrilla, efectivamente lo hacía. Todos empezaron la carrera con gomas de lluvia. Marciello desplegó una primera parte de la carrera absolutamente espectacular, logrando una gran ventaja sobre sus perseguidores. Mientras tanto la lluvia cesaba, pero el asfalto no iba a llegar a secarse en toda la carrera. Llegaron así los cambios de piloto. Y aunque nadie podía saberlo, se estaba gestando una carrera magnífica.

El ruso Boguslavskiy tomó el volante del Mercedes en el liderato, mientras que Aurelien Panis –hijo del expiloto de F1 Olivier Panis- se subía al Audi R8 del equipo Sainteloc, en segunda posición, y Weerts hacía lo propio en el del Team WRT, tercero. La pista se secaba, y Panis enlazaba vuelta rápida tras vuelta rápida, recortando la ventaja. El piloto ruso en el liderato sufría al volante con agua. Mientras tanto, Weerts, de manera sorda pero infalible sostenía un gran ritmo. Panis llegaba a las dos últimas vueltas pegado a Boguslavskiy, pero Weerts se acercaba a ambos.

Charles Weerts y Dries Vanthoor, campeones 2022

Última vuelta. Al llegar a la undécima curva del trazado, Weerts pasaba a ambos y se colocaba líder, completando una carrera magnífica y llevándose el triunfo, lo que era una gran forma de celebrar el título recién conquistado. Por detrás, el Audi y el Mercedes siguieron la pelea. En la última curva, el piloto francés traccionó mejor y en meta superó por sólo 1 décima al piloto de Mercedes. Fue un final apoteósico para cerrar el fin de semana en Cheste y el campeonato. Por su parte, Valentino Rossi, tras tomar el volante, padeció problemas en su Audi y tuvo que retirarse.

La GT World Challenge Europe se encamina para su última cita de la serie Endurance a Barcelona la próxima semana. La Sprint Cup volverá el año que viene, y el Circuit de la Comunitat Valenciana volverá a ser escenario del que, sin temor a equivocarnos, es el mejor campeonato de GT3 que se puede disfrutar hoy en día.

(Publicado el 19-9-2022 en https://www.motor.es/noticias/gt-world-challenge-europe-cheste-final-202289891.html)

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