Almacén F-1

Presente, pasado y futuro del deporte del motor

GRAN PREMIO DE ESTADOS UNIDOS 2018: RÄIKKÖNEN, INTACHABLE.

El Gran Premio de Estados Unidos, en el precioso Circuit of The Americas, en Austin, da inicio a la gira en continente americano de la F1, y a la recta final del mundial. Un mundial que se podía decidir precisamente en esta carrera, que se anunciaba pasada por agua. Las tormentas en los días previos fueron tan intensas como para inundar partes del circuito, lo que no daba muy buenos augurios. Pese a ello, equipos como Ferrari persistían en presentar mejoras, en este caso un suelo totalmente nuevo, tras el fracaso del usado en Japón. Lo que fuera por retrasar una más que probable celebración de Lewis Hamilton.

ENTRENAMIENTOS LIBRES

La lluvia condicionó todas las pruebas del viernes, pero pese a ello hubo bastante actividad, ante la posibilidad de que la carrera también fuese en mojado, aunque las previsiones se reducían para entonces. La primera sesión de entrenamientos libres se encontró con una temperatura de 16 grados y el asfalto con algunos charcos bastante importantes. Pronto salieron muchos pilotos a probar las condiciones, y prepararse para la sesión. No lo hizo el canadiense Nicholas Latifi, que debía probar el Force India, pero el equipo prefirió retrasar su participación a otro Gran Premio, ante las condiciones tan delicadas que podrían comprometer el trabajo del equipo si el piloto tenía algún percance. Sí que participaron Lando Norris –por Stoffel Vandoorne-, que sigue con su preparación en McLaren para el 2019, y Sean Gelael sustituyó a Brendon Hartley en Toro Rosso, pese a que el equipo parece haber puesto su mirada en Alex Albon para el segundo volante la temporada que viene.

Todos, menos los Red Bull, Charles Leclerc y Sergio Pérez, comenzaron con los neumáticos de lluvia, y no con los intermedios. Los Red Bull empezaron a marcar el ritmo, y a dejar claro que el agua no les era un medio perjudicial, con Daniel Ricciardo marcando un 1’49’’386, que pronto fue superado por el gran coche en mojado de este año: el Mercedes, en este caso en las manos de Valtteri Bottas, con un 1’48’’806. El finlandés aún tenía más velocidad guardada, pero cuando estaba dispuesto a mejorar su registro, a falta de 49 minutos para el fin de la sesión, Charles Leclerc perdió el control de su Sauber a la salida de la sección de las interminables ‘eses’. A punto de quedar atrapado en la gravilla, logró devolver el coche a pista, pero con la consecuencia de plagar el asfalto de piedras. Eso provocó que algunos pilotos se quejasen: bastante complejas eran las condiciones como para sumar resbaladizas piedras en un lugar bastante rápido. La bandera roja hizo acto de presencia.

El espectáculo de medios desplegados para retirar las piedras –nada de comisarios con escobas- fue típico estadounidense: camiones con aspiradoras, barrederas y todo lo posible para eliminar todo rastro de piedras. Y fue efectivo, pues en tan sólo diez minutos se abrió de nuevo la pista. En ese momento, Lewis Hamilton, sin tiempo hasta entonces, dejó las cosas claras: en su segunda vuelta cronometrada, 1’47’’502, y la primera posición. Y eso finiquitó para el resto la primera posición en la tabla.

Los Ferrari rodaron bastante, con 18 vueltas para Sebastian Vettel –quinto a 1’987 segundos- seguido de Kimi Räikkönen, a 2’426 segundos con 20 vueltas. El finlandés bregó especialmente con su monoplaza, dejando algunos derrapes controlados muy espectaculares, aunque obviamente inefectivos. Delante de ellos, con solvencia, estuvieron los Red Bull, con Verstappen por delante de Ricciardo, y con buenas sensaciones de inicio para el fin de semana, si se acababa confirmando en mojado.

Prometedoras las prestaciones de los pilotos españoles, con Carlos Sainz en séptimo lugar, cuando se cumple un año de su llegada a Renault, mientras que Hülkenberg languidecía en decimoctava posición, y Fernando Alonso en undécimo lugar –y con Norris justo tras él-. Destacable la prestación de los dos Sauber, con Leclerc noveno y Ericsson décimo, mostrando las bondades de su monoplaza en condiciones comprometidas. Sean Gelael, pese a ser el piloto que más vueltas dio -21- no fue capaz de bajar de una diferencia de cinco segundos con el mejor tiempo, y cerró la tabla, mientras que Pierre Gasly estaba en una más interesante decimotercera posición.

La segunda sesión estuvo marcada por la lluvia, a veces con intensidad, aunque con un grado más en el ambiente -17-. Eso provocó poca actividad en la primera mitad de la sesión, lo que hizo que esos minutos fueran tiempo perdido para todos, o quizás ganado, porque un accidente y un coche destrozado hubiera provocado mucho trabajo para los mecánicos. Lo más interesante sucedió en los últimos veinte minutos, cuando un espectacular Pierre Gasly se colocó en primer lugar -1’53’’295-. Hasta que Lewis Hamilton dejó las cosas claras una vez más, y con la pista algo más seca, marcó un 1’48’’716, a 1’2 segundos de su mejor tiempo de la mañana, pero más que suficiente como para ser primero. De hecho, dejó a Gasly a 1’012 segundos, pese a la gran mejora del francés.

Max Verstappen persistió en la tercera posición, con Fernando Alonso en cuarto lugar, aunque se podían sacar muy pocas conclusiones de esta sesión. Cinco pilotos, entre ellos Bottas o Ricciardo, no marcaron un registro, mientras otros como Vettel o Räikkönen fueron muy discretos, en novena posición el finlandés y décima el alemán. Pero lo peor para el segundo clasificado del mundial no fue la lluvia, o que su Ferrari no fuera el coche más dócil en agua, sino que durante la bandera roja de la primera sesión no respetó la obligatoria reducción de velocidad, lo que le costó una sanción de tres puestos en la parrilla y dos puntos en la licencia. Se quejaría Vettel del castigo, pero una bandera roja es algo que se debe respetar siempre, y su acción facilitaba todavía más las opciones de Hamilton para lograr el pentacampeonato.

Ya el sábado, la tercera sesión de libres se disputó finalmente sobre asfalto seco, aunque con el cielo nublado, lo que dejaba una temperatura aún fría, de 18 grados. Los equipos pudieron probar por primera vez los compuestos blando, superblando y ultrablando que Pirelli había seleccionado para Austin, aunque los programas en esta corta hora de sesión fueron variados. Mientras que Mercedes y Red Bull optaban por hacer pruebas de carrera con el superblando –Bottas con el ultrablando, los Ferrari iniciaban desde muy pronto las simulaciones de clasificación, lo que les hacía dominar los tiempos desde el inicio, con el neumático ultrablando como única opción para toda la sesión.

Kimi Räikkönen comenzaba mandando, con un tiempo de 1’35’514 que Vettel prácticamente igualaba –sólo 0’039 segundos de desventaja-. Con un juego nuevo, y mientras la pista mejoraba su agarre, rebajaron aún más sus tiempos, pero no fue hasta el último intento que lograron sus tiempos definitivos: Sebastian Vettel marcó un 1’33’’797 que permanecería como el mejor de la sesión, con Räikkönen a sólo 0’046 segundos. Mientras tanto, Mercedes y Red Bull –que volvía a la especificación C del motor Renault-, seguían con mucho combustible, pero sin poder sacar impresiones claras de ritmos de carrera: la pista estaba demasiado limpia como para valorar qué neumático era mejor para el domingo, que se preveía en seco.

Sin embargo, sí que se pudo ver que el neumático ultrablando parecía más crítico en el Mercedes, si bien el mejor tiempo de Lewis Hamilton fue sólo 0’073 segundos peor que el de Vettel, y eso con un error en el tercer sector que le impidió marcar el mejor tiempo –el segundo sector era el mejor-. Con eso, y con el hecho de que Ferrari había marcado sus mejores tiempos poco después de mediada la sesión, la perspectiva era que podían estar bastante cerca en velocidad pura, a la espera de poner todo el rendimiento posible y eliminar errores en la sesión de clasificación. Sin embargo, Valtteri Bottas no era capaz de mejorar su tiempo logrado con superblandos al utilizar el ultrablando, de ahí las dudas que dejaba este neumático en Mercedes, al menos del lado del monoplaza marcado con el número 77: era cuarto a 0’759 segundos.

Los Red Bull perdieron gran parte del rendimiento mostrado en agua, y pese a usar la versión más prestacional del motor Renault, se quedaron quintos y sextos, Max Verstappen de nuevo delante de Daniel Ricciardo, a 0’906 y 1’113 segundos respectivamente. Buena sesión para Charles Leclerc, que se encaramaba a la séptima posición con una vuelta excelente, a 1’568 segundos del líder. Carlos Sainz volvió a superar a Nico Hülkenberg, colocándose noveno frente al decimocuarto del alemán, mientras que los Williams y McLaren cerraban la tabla, con la excepción de Brendon Hartley en penúltimo lugar, con un error en su intento de vuelta rápida. En todo caso, los Toro Rosso debían soportar sanciones por cambios de motor, lo que les relegaba a las últimas posiciones de parrilla. Último en esta tercera sesión de libres fue Fernando Alonso.

CLASIFICACIÓN

Sólo un grado más de temperatura en el momento de iniciarse la clasificación, siempre con pista seca pero con el sol que no dejó verse en ningún momento. La primera ronda tuvo la sorpresa de ver a Max Verstappen rompiendo el trapecio de la suspensión trasera derecha al tocar uno de los badenes exteriores de la curva 15, cuando estaba en quinta posición y clasificado para la siguiente sesión. Un error, pero también un problema que exceder los límites pueda suponer romper un monoplaza: el equilibrio está en otro punto, en el que se castigue el exceso pero no de una manera tan drástica y, además, potencialmente peligrosa.

En el liderato, con mucha holgura, Lewis Hamilton y un tiempo de 1’34’’130, que dejaba a su compañero a 0‘388 segundos. Con eso superaban a los dos Ferrari, que habían comenzado en las primeras posiciones, pero se veían relegados a la tercera posición en el caso de Vettel -0’439 segundos de desventaja- y cuarto Räikkönen a 0’573 segundos. Los primeros estaban clasificados, pero el resto de la parrilla tenía muchas incógnitas que dilucidar.

Pierre Gasly estuvo sublime y se colocó en séptima posición a sólo 0’720 segundos de diferencia. La situación de los Toro Rosso, que penalizarían, era frustrante, más aún cuando Brendon Hartley fue capaz de clasificarse decimoquinto ‘in extremis’, eliminando con ello a Fernando Alonso, primero de los que no pasaron a la siguiente ronda pese a un primer sector muy competitivo. Le acompañaron Sirotkin, Stroll, un decepcionante Ericsson –Leclerc estaba decimotercero- y cerrando la tabla, casi ya como de costumbre, Stoffel Vandoorne.

La segunda sesión fue descafeinada ante la no participación de Max Verstappen y los Toro Rosso que no salieron a marcar un tiempo, lo que dejaría sólo a dos coches eliminados. En el plano estratégico, los dos Mercedes, Sebastian Vettel y Daniel Ricciardo marcaron sus mejores tiempos con el neumático superblando, pero Kimi Räikkönen optó por el ultrablando. Eso le dio una ventaja que no desaprovechó, marcando el mejor tiempo con un registro de 1’32’’884. Sin embargo, la vuelta más impresionante fue la de Vettel, que con unas gomas menos prestacionales consiguió quedarse a sólo 0’195 segundos de diferencia –Pirelli estimaba la distancia entre compuestos en medio segundo-, y superaba a Hamilton en cuatro décimas. Bottas languidecía con una vuelta muy mejorable en cuarta posición, a 0’818 segundos.

Daniel Ricciardo constató que no formaban parte de ninguna ecuación para la pole, y que el quinto lugar sería lo mejor que podrían conseguir este fin de semana. Pero tras él, fue Charles Leclerc quien sacó una vuelta impecable para colocarse sexto. Lo curioso es que en los segundos intentos de quienes luchan en la zona media, nadie pudo mejorar sus registros en el cómputo global de una vuelta, sí en algunos parciales. Sólo Carlos Sainz pudo mejorar su registro, pero no le permitió superar la ronda: sólo 2 milésimas le separaron de su compañero Nico Hülkenberg, en un final agónico. En la eliminación le acompañó un Kevin Magnussen con un rendimiento muy pobre, lejos de Sainz y del posible corte, mientras Romain Grosjean estaba en séptima posición.

La lucha por la pole en la tercera ronda vio a todos, obviamente, con neumáticos ultrablandos, aunque sólo Mercedes y Ferrari dispusieron de dos juegos nuevos para cada intento. Ya desde el primero, Lewis Hamilton marcó el ritmo, con un 1’32’’567 que era nuevo récord del trazado. Sin embargo, Sebastian Vettel estaba muy cerca, segundo a sólo 0’088 segundos. Tras ellos, el vacío, Bottas a 0’119 y luego el vacío, con Räikkönen a 0’417 segundos. La posibilidad de ver una lucha cerrada por la pole estaba servida, puesto que salvo Kimi, nadie había firmado una vuelta mala.

Bottas abrió el segundo intento, pero sus tiempos, aunque mejoraban, no eran suficientemente buenos como para inquietar al líder: marcó un 1’32’’616. Tras él, Kimi Räikkönen estaba enmendando su primera vuelta, hasta el punto de pasar por meta y colocarse primero, con un tiempo de 1’32’’307. Hamilton no podía fallar, y venía con una buena vuelta: al paso por meta, el inglés pudo reducir el tiempo a 1’32’’237, pole provisional. Sólo quedaba por llegar Vettel, rápido toda la vuelta, impecable como el inglés, salvo un ligero error. ¿El tiempo? 1’32’’298, o lo que es lo mismo, 0’061 segundos por detrás. Imperceptible, prácticamente como con Räikkönen, a sólo 0’070 segundos de Hamilton. Esas fueron las diferencias de tres vueltas espléndidas, en las que destacó el de siempre, un Mercedes guiado con mano inspirada por el líder del mundial. Porque Bottas estaba a 0’379 segundos, que realmente no es demasiado, pero que parecía una eternidad.

Quinto a 1’257 segundos estaba Ricciardo, totalmente impotente en zona de nadie. En la pelea por la ‘pole del resto’, Esteban Ocon volvió a dejar muestras de su calidad al colocarse sexto, superando notoriamente a su compañero Sergio Pérez, en décima posición. Cerca de Ocon estuvo Nico Hülkenberg, que mantiene la forma del Renault frente a los rivales que les acechan, y tras él, en octava posición, Romain Grosjean, también muy cerca del Renault en el Gran Premio de casa de su equipo. Noveno fue Charles Leclerc, otro buen resultado de un habitual de la última ronda.

Lewis Hamilton lograba así su pole número 81, y veía cómo Vettel, pese a estar tan cerca de él y ser una preocupación, tendría que partir quinto. Claro, que a su lado estaría un Kimi Räikkönen que declaraba que con neumático ultrablando y en la salida, no tenía nada que perder de cara a tomar el liderato de la carrera. La parrilla de salida quedaba, por lo tanto, con Hamilton en la pole, seguido de Räikkönen, Bottas, Ricciardo, Vettel, Ocon, Hülkenberg, Grosjean, Leclerc, Pérez, Sainz, Magnussen, Alonso, Sirotkin, Stroll, Ericsson, Vandoorne, Verstappen –que el sábado por la tarde sustituía la caja de cambios-, Gasly y Hartley.

CARRERA

El domingo amaneció soleado por primera vez en todo el fin de semana, con la consiguiente subida de temperaturas. Sorprendentemente, Pirelli modificaba las presiones de hinchado para los neumáticos traseros, aumentándolas en 1’5 bares, lo que podría tener consecuencias en la duración de los mismos. Para Mercedes, además, se sumaba la necesidad de cambiar las bombas de agua de ambos monoplazas, tras encontrar una fuga el día anterior en el coche de Valtteri Bottas. No supondría sanción para ninguno, pero sí un trabajo frenético en los boxes.

Lewis Hamilton no estaba preocupado pese a ser un día tan importante, o al menos trataba de mostrar su relajación de cara al exterior. Tampoco era la primera, ni la segunda vez, que se veía en estas lides, a punto de ganar un título, y con un cómodo margen de puntos para lograrlo. En realidad, parecía un mero trámite: salir como siempre, tomar la ventaja adecuada, y gestionar la carrera. Lo que ocurriese tras él no debería afectarle.

Eso es lo que pensaba al apagarse los semáforos rojos y dar comienzo el Gran Premio de los Estados Unidos. El inconveniente es que Kimi Räikkönen había sincronizado su arranque de manera impecable, y pese a estar en el lado sucio de la pista, entre el empuje inicial y unos neumáticos ultrablandos con mejor agarre, el finlandés empezó a recuperar metros a Hamilton. El inglés lo vio, y encajonó a Kimi todo lo que pudo, pero el Ferrari ya estaba emparejado, y dispuesto a tomar el liderato en la primera curva. Mientras tanto, Vettel y Sainz tomaban el exterior de la pista, el español habiendo realizado una gran salida.

Bajando hacia las eses, en cabeza se fue ordenando la fila necesaria para pasar por esas curvas, pero no así en la parte trasera del grupo, donde la lucha es siempre más salvaje. Quizás demasiado. Lance Stroll vio un hueco inexistente por el interior de Fernando Alonso, y colocando su coche por fuera de la pista no pudo impedir chocar con el McLaren del español, destrozando su pontón derecho y el radiador, lo que llevaría al abandono al final de la vuelta del bicampeón del mundo. La acción le valdría un ‘drive through’ al canadiense, que hacía tiempo que no se veía implicado en una acción tan impetuosa.

Lewis Hamilton había perdido el pulso inicial, pero no la carrera, así que se colocó detrás de Räikkönen, el finlandés más rápido que él, y empezó a esperar el devenir de la carrera. Por detrás, Sebastian Vettel tenía prisa e ímpetu para superar a Daniel Ricciardo por la cuarta posición, y tratar de aprovechar que su compañero de equipo estaba líder, parando a los Mercedes relativamente. Así que en la larga recta del circuito de Austin, el alemán tomó el rebufo del Red Bull y lo superó, pero eso no significaba que el australiano se fuese a rendir. Una frenada ligeramente tardía del Ferrari supuso que el Red Bull estuviese en paralelo camino de la curva 13, aunque por el exterior. Vettel tenía la posición, pero Ricciardo se mantenía firme. Y entonces llegó la tercera edición del error más típico de Sebastian este año: ligero toque al Red Bull intentando obligarle a ceder, y el Ferrari que comenzaba a girar sobre sí mismo mientras Ricciardo y otros monoplazas seguían adelante. Como en Monza. Como en Suzuka. Demasiado difícil de soportar otra vez.

Al paso por meta, Kimi Räikkönen era un líder confortable ante Hamilton, Bottas, Ricciardo, Hülkenberg, un magnífico Sainz desde la undécima posición, Ocon, Pérez, un brillante Verstappen, Magnussen, Sirotkin, Hartley, Vettel, Vandoorne, Gasly, Ericsson, Leclerc, Stroll, Grosjean y Alonso que se dirigía a boxes. Poco después lo hizo también Romain Grosjean,tras impactar contra Charles Leclerc y dañar su monoplaza, debiendo abandonar en la carrera local de su equipo.

Kimi empezó a poner espacio de por medio, no demasiado: 1’5 segundos en la vuelta 5, 2’1 en la octava. De quienes sí se distanciaban era de Bottas, incapaz de soportar el ritmo de sus predecesores, y cuidando unos neumáticos que empezaban a dar síntomas de no soportar una única parada. Aunque conservar gomas no era lo más preocupante para Daniel Ricciardo. En la novena vuelta, negociando la curva 11, su Red Bull hizo un gesto extraño, un sonido abrupto, y el silencio. El australiano, en una buena posición para intentar pelear por algo, se veía dirigiendo su monoplaza hacia el lateral izquierdo de la recta. En este caso, un problema con la batería, que se sumaba a tantos otros. El coche no estaba en una posición cómoda para los comisarios, así que en la vuelta 10, tras meditarlo, dirección de carrera instauró el régimen de coche de seguridad virtual.

Ello abría una ventana para realizar una parada sin perder demasiado tiempo. Y Mercedes intuía que los superblandos de Hamilton no iban a aguantar mucho más. Por su parte, Ferrari podía aprovechar para detener a Kimi, realizar la hipotética única parada, y esperar los acontecimientos del resto con los deberes hechos. Por eso, Kimi amagó al final de la vuelta 11 con dirigirse a boxes, pero no lo hizo. Detrás suyo, Hamilton sí que tomó el carril de los boxes, y se detuvo para colocar los neumáticos blandos, el más duro en este Gran Premio. La jugada no parecía mala, más cuando regresaba en tercera posición, y justo una vuelta después, en la 12, se relanzaba la carrera. La ventaja para Kimi era de 5’2 segundos sobre Bottas, que a su vez aventajaba a Hamilton en 2’8 segundos.

Pero el inglés empezó a marcar vueltas rápidas, y en la vuelta 14 ya estaba pegado a Bottas. La orden de equipo no se hizo esperar, y en la primera curva, el finlandés se apartó y dejó a su compañero la caza del Ferrari. Y Hamilton empezó a recortar la distancia con facilidad, mientras Kimi trataba de alargar todo lo posible la vida de sus ultrablandos. En apenas cinco vueltas, Lewis ya estaba en zona de DRS, y comenzó a atacar al líder. Kimi, con los neumáticos en sus últimos estertores, parecía una víctima fácil. Algo de resistencia, pero poco más. Sin embargo, el finlandés destapó todo su talento y defendió su posición con mucha inteligencia, ahorrando batería donde podía, cerrando huecos donde tocaba. Vendiendo muy cara su posición, sabedor de que tenía una seria opción de victoria. Durante tres vueltas, el Ferrari fue un muro y una desesperación para Lewis, que no pudo pasarlo hasta que al final de la vuelta 21, Räikkönen se dirigió a los boxes para colocar neumáticos blandos, volviendo a pista en quinta posición. Lo que tenía que hacer era mantenerse por debajo de los veinte segundos respecto a Lewis.

Poco después, un espectacular Max Verstappen, que rodaba en cuarta posición, decidió para en boxes para intentar superar a Valtteri Bottas. Era la vuelta 23, y cambió los blandos por los superblandos. Eso movió a Bottas a detenerse en la siguiente vuelta, pero el finlandés acabó perdiendo la posición con el holandés, aunque contaba neumáticos blandos, teóricamente mejores para llegar a final de carrera. De modo que Lewis era líder con bastante ventaja sobre Vettel, a quien se le acercaba Räikkönen. La orden fue clara, y el alemán se apartó en la vuelta 25 para no comprometer las opciones de su compañero de equipo. De hecho, el Ferrari número 5 se detuvo en la vuelta 27, colocó los blandos –el trasero derecho se resistió un poco a entrar- y retomó la carrera en quinto lugar, detrás de Bottas.

Comenzaba el juego. Vuelta 30, Hamilton con una ventaja de 17’3 segundos sobre Kimi Räikkönen. Sus neumáticos traseros mostrando unos primeros indicios de desgaste a falta de 26 vueltas para terminar la carrera. Así que Kimi comenzó un progresivo ataque a la posición del líder. Vuelta 37, y la ventaja se había reducido a los 8’1 segundos. Mercedes lo supo con claridad: nunca iba a poder llegar a final de carrera, e iba a ser presa fácil de Kimi, pero también de Max. Tenían que parar una segunda vez, lo que realizaron en la vuelta 38, colocando de nuevo los blandos y volviendo a pista en cuarta posición. Obviamente, Bottas dejó rápidamente pasar a Hamilton de nuevo, en la vuelta 40, manteniendo vigilado a Vettel en la quinta posición mientras Lewis se lanzaba a por su quinto mundial, con la vuelta rápida en ese giro con un tiempo de 1’37’392. En la vuelta 41, Kimi aventajaba a Verstappen en 2’4 segundos, controlando al holandés pero sobre todo a sus neumáticos blandos para no tener que volver a detenerse –hubiera sido el fin-. Hamilton estaba a 6 segundos del Red Bull, y acercándose. Tan sólo ocho vueltas después, las distancias eran ya mínimas: Kimi con 1’2 sobre Max, que tenía 1’2 sobre Lewis. Faltaban siete vueltas. Comenzaba un sprint final de conservación y velocidad.

Kimi Räikkönen parecía impasible, la misma trazada, la misma frenada, calmado. Max Verstappen veía la victoria delante, pero a Lewis Hamilton preocupantemente detrás. Los DRS jugaron en varias direcciones. La cuestión era, ¿iba Lewis Hamilton a arriesgarse a superar a Max, y lograr la posición que le diese el mundial? Esa era la valoración del líder del mundial. Pero igual que Max no sería Max sin intentarlo, tampoco lo sería Lewis. Así que en la vuelta 54, a dos del final, lanzó un ataque serio por la segunda posición. En la recta, con DRS, y Verstappen tomando una trayectoria defensiva que le dejaba claro que superarle iba a ser complicado. Sin embargo, una pequeña pasada de frenada en la curva 12, y Hamilton pudo ver la oportunidad.

En paralelo hacia la 13, Lewis por el exterior, cediendo a la mejor posición de Verstappen, pasando por la curva 14, caracoleando a su espalda mientras el Red Bull tomaba una trayectoria más cerrada y defensiva, con el Mercedes más abierto y con mejor tracción a la salida de la curva 15. En paralelo de nuevo, el Mercedes superando por apenas unos centímetros al Red Bull, que resistía en el interior de la pista camino de la amplia curva 16-17-18. Lanzados al primer vértice, Lewis firme en el exterior con mejor velocidad, Max en el interior irreductible. Cerca. Muy cerca. La gloria o el desastre, un movimiento ligeramente erróneo y un toque que podría acabar con ambos.

Y Lewis abortó la maniobra, cedió ante la razón y tomó la amplia y segura escapatoria para dejar irse a victorioso a Max Verstappen. No quiso poner en riesgo el podio, un tercer lugar frustrante pero mucho mejor que un abandono, pese a que Sebastian Vettel hubiese superado en la vuelta 55 a Valtteri Bottas. Seguía siendo ampliar la ventaja, y en México sería otra oportunidad. De modo que para la última vuelta, y pese a las mutuas cercanías, la sensación de impotencia fue común.

Kimi Räikkönen cruzó la línea de meta en primera posición, 113 carreras después –un récord- de su último triunfo en el G.P. de Australia de 2013. A sus 39 años y 4 días, se convertía en el 13º piloto con más edad en lograr una victoria, la vigésimo primera de su carrera deportiva –lo que le convierte además en el finlandés que más Grandes Premios ha ganado-. Y justo en el día en el que se cumplían 11 años de su título mundial. Un día perfecto para celebrar, con una carrera sin ningún error, perfecto en la velocidad y la gestión. Uno de esos días, cada vez más raros, en los que observar el talento innato de un piloto como Kimi es una de las mejores cosas que disfrutar en el mundo de las carreras. Fiel a su estilo, no fue una gran explosión de júbilo, pero se notaba en sus ojos, en su sonrisa, en su largo sorbo de champagne en el podio. Era una reivindicación en toda regla, como dijo después: “he demostrado a algunos que estaban equivocados”. A la atención de quien corresponda en Via Abetone Inferiore, nº 4, Maranello, con copia para la cúpula de FCA, gracias. Y tenía razón. Aunque tuvo la ayuda de su equipo, lógica por otro lado, en la que Vettel no puso ni un pero pese a ser el único en liza por el título, cosa que Kimi no ha realizado en otros momentos. No importa. Con esta victoria recupera el tercer puesto en la clasificación de pilotos, y culmina la que es su mejor temporada con la Scuderia desde su regreso. Y quiere más en las carreras que quedan.

En segunda posición llegó Max Verstappen, que volvió a firmar una carrera impresionante desde la zona trasera de la parrilla. El talento, a veces tan criticado, del holandés parece infinito, y con un monoplaza a la altura podrá luchar por cosas importantes. Su defensa sobre Lewis fue un clásico del irredento espíritu del holandés, que no cede ante nadie, que se sabe igual a sus rivales y se siente incluso mejor que ellos. Sólo le falta esa pizca de paciencia para entender que los mundiales son cada vez más largos, y que un error provocado por la fogosidad, es una losa difícil de recuperar. Max deja ya muy atrás a su compañero de equipo, un frustrado Daniel Ricciardo que no habló con nadie al volver al paddock, pero que dejó un agujero en sus dependencias como recuerdo de que, en sus últimas carreras en Red Bull, el dolor por tanto abandono es insoportable.

Tercero fue Lewis Hamilton, cuyos neumáticos, que no la estrategia, le hicieron la carrera complicada. Porque Bottas sólo se detuvo una vez, pero no pudo tener el ritmo necesario para lograr más que un quinto. ¿Hubiera sido Lewis cuarto? Podría haber ocurrido. Pedir explicaciones al equipo está bien, siempre hay que empujar para minimizar los errores, pero el cambio de presiones y la mayor temperatura jugaron en contra del Mercedes. Lewis quería finiquitar el mundial, pero por primera vez en mucho tiempo, le vimos ceder, aceptar la derrota con rabia. Había mucho en juego. Y eso que Sebastian Vettel sólo pudo ser cuarto, en una actuación muy decepcionante del alemán. Podría, quizás, haber optado a la victoria, sin duda al podio. Podría haber aprovechado los problemas de Lewis, recortar algunos puntos, alargar la resolución de un mundial perdido, pero sobre todo contribuir con la Scuderia en su difícil intento de lograr el título de constructores -66 puntos de desventaja con Mercedes-. Pero por tercera vez cometió el mismo error. Pudo, debió esperar, Daniel hubiera sido presa fácil. Pero no supo defenderse, y salió perjudicado de nuevo. El crédito se ha agotado. Tiene que regenerar su carácter, recuperar su seguridad, y esperar que en 2019 vuelva a contar con un coche competitivo para plantar cara a Lewis Hamilton y Mercedes.

En sexta y séptima posición llegaron los dos Renault, con Nico Hülkenberg por delante de Carlos Sainz, que recibió una penalización de 5 segundos por tomar la curva 1 por la escapatoria en la primera vuelta –extrañamente Vettel hizo lo propio y no fue ni investigado-. El resultado conjunto es magnífico para los intereses de los de Enstone, que refuerzan muy seriamente su cuarta posición en el campeonato de constructores. Nico Hülkenberg estuvo muy seguro, y Carlos Sainz brilló en un circuito que se le ajusta perfectamente, rodando ambos bastante juntos toda la carrera. Detrás de ellos vinieron las sanciones.

Porque Esteban Ocon y Kevin Magnussen acabaron en meta octavo y noveno respectivamente, pero tras la bandera a cuadros se descubrió que el piloto de Racing Point Force India había excedido en la primera vuelta el máximo flujo de combustible permitido, y que el piloto de Haas había excedido los 105 litros permitidos en un Gran Premio. Ambos fueron descalificados, lo que fue especialmente doloroso para Haas, que ve su segunda descalificación en cinco carreras, pero esta en su casa y perdiendo puntos valiosos. De ese modo, Sergio Pérez ascendió a la octava posición –restituyendo los puntos para su equipo, aunque perdiendo uno, Brendon Hartley subía al noveno –tercera vez que puntúa el neozelandés-, y Marcus Ericsson logró un punto para Sauber –mientras que Charles Leclerc se retiró en la vuelta 31 por problemas en el monoplaza-. Puntos derivados de sanciones. Fuera, por lo tanto, de las posiciones de puntos, Stoffel Vandoorne, que se quedó así a las puertas, Pierra Gasly, y últimos de los que terminaron, Sergey Sirotkin y Lance Stroll, léase Williams.

Kimi Räikkönen retrasó el pentacampeonato de Lewis Hamilton con una carrera impecable. Ahora Lewis tiene 70 puntos de ventaja sobre Vettel, lo que facilita todavía más su campeonato en México, el próximo fin de semana. Sólo debe sacar 5 puntos más que Sebastian Vettel, por ejemplo, simplemente ganar la carrera. Centrarse en su Gran Premio, ir a por la victoria, y hacerlo con estilo. No con un sabor de derrota y de rendición, como en Austin. Es un mero trámite, y visto cómo actúa su rival, incluso puede ser especialmente sencillo. A veces toca esperar un poco.

(Publicado el 22-10-2018 en https://soymotor.com/articulos/vinuesa-estados-unidos-raikkonen-intachable-955888)

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