Almacén F-1

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GP de Austria 2017: Bottas al quite

El ruido durante los quince días que transcurrieron entre el G.P. de Azerbaiyán y el de Austria rozó lo insoportable, a vueltas con el choque entre Vettel y Hamilton. Pero el jueves, ya en Austria, los contendientes al título dieron toda una lección sobre cómo pasar página con elegancia. Tras las disculpas de Vettel ante su compañero, y ante la FIA, Lewis supo aceptarlas, y ambos decidieron no avivar un fuego que en nada beneficia a la imagen de este deporte, pese a la recalcitrante insistencia externa en que no se acabase la polémica. Por supuesto, la tensión estaba en todo lo alto entre ambos, pero era únicamente deportiva.

Así que el viernes se pusieron a trabajar en una nueva carrera, en un circuito corto pero rápido, que permite adelantar, pero que complica la puesta a punto: o velocidad, o carga aerodinámica para el segundo y tercer sector. Y dependiendo de ello, y mayor castigo a los neumáticos. Lewis Hamilton se mostró intratable el viernes, con tiempos muy rápidos, y primero con Verstappen y luego con Vettel a su zaga, casi a dos décimas. Había dos sorpresas en este viernes. Por un lado, el buen ritmo mostrado por los Red Bull en el circuito de casa, pese a los problemas en la segunda sesión para Max Verstappen en los frenos, que le hacía perderse media hora, y de Daniel Ricciardo en el turbo que le privaba de los minutos finales. Pero el paso delante de los coches austríacos de Milton Keynes era evidente, pese a estar aún lejos de los dos de cabeza.

La otra sorpresa, los McLaren, que con la pequeña mejora en su unidad de potencia, permitía tanto a Fernando Alonso como a Stoffel Vandoorne, y eso que un problema con el suelo del monoplaza del español le dejaba algunos minutos sin rodar en la segunda sesión. Pero los síntomas eran esperanzadores. El mismo problema, pero más grave, para su compatriota Carlos Sainz tras un error en la última curva que provocaba que el suelo se partiese, lo que le dejó sin rodar gran parte de la importante segunda sesión.

Pero el sábado, las noticias no eran las de rendimiento, sino la de los problemas. El primero y más grave, el de Lewis Hamilton, que tenía que cambiar la caja de cambios de su Mercedes, lo que le iba a suponer una sanción de cinco puestos en parrilla. Es Mercedes quien abre la caja de las sanciones entre los dos equipos punteros, pese a que Ferrari era la que parecía llamada a ser la primera en sufrirlos, especialmente en materia de turbo. Esa no era una buena noticia para Lewis, que tendría que jugar al contraataque el resto del fin de semana, y tratar de minimizar la posible pérdida. La otra noticia era el cambio de motor para Fernando Alonso, aunque en este caso no supondría penalización alguna. Para redondear un fin de semana aciago, Carlos Sainz se quedaba parado con un problema del motor: se perdió la mitad de la sesión, pero podría volver a salir tras solventar los problemas en los boxes.

En la pista, era Sebastian Vettel el que dominaba la sesión con tiempos muy interesantes, pero sin alejar a los Mercedes de Hamilton y Bottas, aun con el susto para el inglés por el reventón del disco de freno delantero derecho al llegar a la fuerte frenada de la curva tres. Un susto, y un momento de desconfianza que sumar al fin de semana de problemas. Pero el tiempo del Ferrari no preocupaba a Mercedes: ya es casi tradición que el sábado por la mañana, alguno de los Ferrari domine. No preocupaba porque la velocidad a una vuelta era suya, y el ritmo también. Uno nunca puede relajarse, pero Ferrari, aunque cerca, no estaba por delante. La verdadera preocupación, para todos, era la severa degradación de los neumáticos, en los que aparecía un molesto ‘blistering’, a priori en el delantero izquierdo, pero era algo que se iba a agravar conforme se diesen más vueltas.

Para la clasificación no iba a ser un problema. Los que los tuvieron fueron los Williams. Parecía que durante el fin de semana acabarían apareciendo, pero no lo hicieron, y ambos se quedaron fuera de la segunda sesión. Felipe Massa falló en su último intento en la Q1, pero ni con eso hubiera podido superar el corte. El que lo hizo, brillantemente, fue Kevin Magnussen, pero al final de la sesión se le rompió la suspensión, por lo que no iba a participar en la Q2. Por delante, Lewis Hamilton en su universo, que era el de la primera posición, pero con Räikkönen a sólo 0’084 centésimas con idénticos neumáticos ultrablandos. Vettel, con el superblando, a medio segundo, cuando según Pirelli la diferencia entre compuestos era de 0’3 segundos. Más lejos aún, también con el superblando, un escondido Valtteri Bottas a 0’696 segundos de su compañero.

Para la segunda sesión, la opción lógica era el neumático ultrablando, pero Lewis Hamilton jugó en clave de carrera: sabía que necesitaba una estrategia diferente el domingo para remontar, como poco, desde la quinta posición, así que tenía que intentar ir distinto al resto: neumático superblando para marcar su tiempo de paso a la Q3: el resultado fue un 1’04’’800 que le hizo colocarse tercero, a 0’484 del primero, el ya desvelado Bottas con una vuelta espectacular, pero a sólo 0’028 centésimas del segundo, Sebastian Vettel. Una vuelta muy interesante del piloto inglés. Por su parte, Kimi Räikkönen se veía rodeado por los Red Bull, los tres lejos del tiempo a una vuelta, mientras Carlos Sainz empezaba a sacar a relucir su clase, en un fin de semana de muchas declaraciones, y colocaba su Toro Rosso en la sesión definitiva. No pudo Alonso, ni su compañero Vandoorne que se había colado en la segunda sesión, en un fin de semana de paso adelante del equipo en conjunto.

Y llegó la tercera sesión. Y el primer golpe, que acabaría siendo definitivo, lo dio Valtteri Bottas, con un 1’04’’251 que parecía inalcanzable. Salvo que Lewis Hamilton sí que podía alcanzarlo, de no haber cometido un error en la horquilla de la curva tres, bloqueando ruedas, y quedándose a casi dos décimas de la pole provisional. Peor, Vettel le pasó, quedándose a solo 0’042 centésimas del tiempo de Bottas: de no ser por haberse ido un poco largo en la última curva, podría haberlo batido. El resto no eran contendientes: Kimi lejos, los Red Bull más. Y el mejor del resto, un inspirado Romain Grosjean, pese a quejarse del equilibrio del coche todo el fin de semana. Y fue precisamente él el que provocó que el primer intento fuera el único y definitivo para todos. ¿Hubieran mejorado Hamilton y Vettel?. La respuesta está en el inicio de su intento: ambos tuvieron un error en la primera curva, un contravolante en ese codo en subida que escupe hacia afuera. Seguramente, en este día dado, y en un circuito que, como Sochi, a Bottas le encanta, el finlandés era intocable.

El golpe para Hamilton es que saldría octavo, y su rival segundo. Sí, la remontada era lógica y esperable, pero habría que lograrla, no tener un problema en la salida en el embudo de la primera curva, y hacer que la estrategia funcionase. Y que Sebastian no ganase. Demasiadas cosas. Así que, tras felicitar a Vettel previamente, el intento forzado de Davide Valsecchi de que se dieran la mano en las entrevistas, a destiempo y que no le incumbía a él realizar, cargó a un Lewis con otras cosas de las que preocuparse. El mensaje era claro: pasad página de una vez, la carrera es mañana, y sólo eso importa.

Y el domingo, en un día que anunciaba cierta posibilidad de lluvia, el presidente de Ferrari, Sergio Marchionne, hizo acto de presencia en el Red Bull Ring, lo que no deja de ser siempre un elemento desestabilizador para un equipo que siempre vive de la imagen al exterior, y al que se escudriña con detalle. Por suerte, eso no preocupa a Sebastian, salvo que estuviesen hablando de una renovación que la Scuderia ya le ha ofrecido y no oculta en público: la pelota está en el tejado de Vettel, que a su vez quiere que todos se concentren en el campeonato, más aún en un momento en el que la Scuderia está perdiendo el paso con Mercedes.

Valtteri Bottas se colocó de nuevo en la pole position, mientras que Pascal Wehrlein lo hacía en el pit lane. El finlandés demostró su precisión, o cuanto menos su asunción de riesgos, al realizar una salida tan perfecta que a compañeros como Vettel o Ricciardo les pareció que se había saltado los semáforos. Fue investigado por los comisarios, pero la conclusión es que fue absolutamente perfecta: 0’2 décimas desde que se apagaron las luces hasta que se movió el Mercedes, lo que significa que Valtteri inició el proceso de salida antes incluso de apagarse la luz. Impresionante. Ante tal salida, los demás parecieron salir como tortugas. Verstappen sí que lo hizo, y empezó a perder posiciones camino de la primera curva, y fue el detonante de un caos. Porque Daniil Kvyat, que no había salido mal, decidió atacar a Fernando Alonso, pero se pasó de frenada, tocó al español, y este a su vez al holandés de Red Bull. Resultado: Fernando preguntándose si esto eran carreras o bolos, y tanto él como Verstappen teniendo que abandonar, arruinando así una prometedora carrera de ambos, mientras Kvyat seguía en pista, aunque sería sancionado, y luego se le retirarían dos puntos de la licencia.

Estos sucesos permitieron a Hamilton subir a séptima posición, mientras a Kimi Räikkönen le superaban tanto Ricciardo como Grosjean, que caía a quinto lugar, cuarto en la tercera vuelta tras superar al francés. A esas alturas, Valtteri Bottas ya se había alejado de Vettel, y lo haría todavía más en las vueltas siguientes. El Mercedes era un prodigio de ritmo en las precisas manos del finlandés, que Vettel no podía soñar con igualar. La carrera estaba absolutamente estabilizada, salvo por la progresiva remontada de Hamilton hasta el quinto lugar en la vuelta ocho. Bottas, Vettel, Ricciardo, Räikkönen y Hamilton. Y los Williams con una gran salida en las últimas posiciones de puntos, tras partir 17 y 18.

El temido blistering hizo acto de presencia, primero en el delantero izquierdo, luego también el derecho, para pasar a los traseros. Todos los coches sufriendo las consecuencias, y lidiando con él para mantenerse como fuera en la estrategia de una parada. Con todo, la ventaja de Bottas llegó a los casi 9 segundos, mientras Hamilton presionaba a Räikkönen, sin poder superarlo, y con Ferrari decidida a usar a su segundo piloto como arma de retención con Lewis. Sólo las paradas en boxes movieron la carrera. Primero lo hizo Hamilton, en la vuelta 32, colocando el neumático ultrablando. Kimi no le siguió: la posición ya estaba perdida con sólo una vuelta. El que replicó fue Ricciardo, que entró en la 34 pero puso los superblandos, seguido de Vettel en la 35, y finalmente un Bottas que la retrasó cuanto pudo hasta la 42.

En ese momento, salió justo detrás del líder provisional, Kimi Räikkönen. En ese momento, Ferrari podía devolver a Bottas lo que él hizo con Vettel en Montmeló, y permitir así, ralentizándolo, que el alemán se acercase y pudiera entrar en liza por la victoria. Sólo pudo hacerlo apenas media vuelta: la diferencia de rendimiento de los neumáticos, muy gastados los del Ferrari, no permitía detener al Mercedes. Era la vuelta 44, y aun con todo, Sebastian se había acercado al Mercedes a 4 segundos. En la vuelta siguiente, Kimi era llamado a boxes, salía quinto, y empezaba su carrera hacia un decepcionante resultado final.

Carlos Sainz tenía que retirarse en la vuelta 46, con problemas en su monoplaza, que ya le habían lastrado durante la carrera. En lo que el español definió como una “carrera gloriosa”, esta retirada, y en conjunto este fin de semana, se enmarcan en una situación incómoda para el español, que ha visto renovado unilateralmente su contrato por parte de Red Bull, ante la perspectiva de que el piloto busque una salida de la formación austríaca. Cuando el piloto ha podido rodar, ha dejado clara su calidad, especialmente en una clasificación sin haber podido entrenar plenamente. Todo lo demás, son cuestiones contractuales entre bambalinas que no deben ni enturbiar la relación con su equipo, ni afectar al rendimiento en pista del prometedor piloto.

Sería en los compases finales de la carrera cuando esta tuvo la intriga de definir el resultado final. Por un lado, un Valtteri Bottas muy afectado en sus neumáticos veía cómo Sebastian Vettel se acercaba lenta pero inexorablemente. Eso mismo hacía Lewis Hamilton con Daniel Ricciardo, en su intento de minimizar al máximo los daños de haber partido octavo. De hecho, en la vuelta 70, a dos del final, ambos estaban en zona de DRS con sus predecesores, Vettel más incisivo que su rival por el título. Pero en una de esas situaciones emocionantes, pero que casi puede predecirse que no variarán el orden, esa incertidumbre final no cambió nada. Valtteri Bottas cruzaba la línea de meta en cabeza con una ventaja de seis décimas sobre Vettel, y poco después lo hacían Ricciardo, con su quinto podio consecutivo, y Lewis Hamilton, un agridulce cuarto clasificado. Lejos, muy lejos, Kimi Räikkönen.

Tras ellos, el refrendo por parte de Romain Grosjean de un gran fin de semana personal y para el equipo, con una sexta posición que le dejaba como el mejor del resto, perseguido en la distancia –de hecho ya doblados- por los Force India de Sergio Pérez y Esteban Ocon, esta vez libres de todo encuentro en pista entre ellos, pero con otro buen resultado conjunto que ya no es sorpresa en la filas del equipo hindú. La alegría, y no poca visto el lugar de inicio, para los Williams, tanto de Massa como de un Lance Stroll que demostró una madurez muy interesante tras su gran carrera en Bakú, y que puntúa por segunda vez consecutiva este año. Los pasos del canadiense son lentos, pero la curva empieza a ser de ascenso, positivo y necesario para él.

Fuera de los puntos, Palmer, mejor Renault en meta superando a un flojo Hülkenberg, decimotercero, en lo que es un bocado insignificante para quien tiene pie y medio fuera de la formación francesa, pero que no deja de ser reseñable en un año tan mediocre para el inglés. Lástima para Stoffel Vandoorne, duodécimo, pero con una carrera muy sólida, solo empañada por la penalización impuesta por no respetar las banderas azules.

Fue la segunda victoria del año para Valtteri Bottas. Curiosamente, el finlandés parece rendir mejor cuando Lewis tiene problemas, y en cierto modo se siente liberado de la presión que ejerce el inglés en el ambiente del equipo, siendo como es el claro número uno de Mercedes. Ocurrió en Rusia, su primera victoria. Ocurrió en Bakú, donde Bottas remontó hasta quedar por delante de su compañero, incidentes mediante. Y ha ocurrido en Austria, en otro Gran Premio problemático para Hamilton. Da la sensación de que Bottas se libera, sabe que puede hacer su carrera, y cumple con lo que su equipo espera de él: que cubra el resultado que Lewis, ocasionalmente, no pueda conseguir. Obviamente, Bottas merece la renovación por su rendimiento, pero por otro lado, a Hamilton no le gusta ver a su compañero tan cerca en la clasificación: se está convirtiendo en un candidato al título, y eso supone que Mercedes quizás no tome decisiones estratégicas a favor del inglés en caso de necesidad, con la mirada puesta en mantener dos piezas en el tablero del campeonato. Que es algo que Ferrari no puede hacer, con un Kimi ya descolgado. Pese a ello, Vettel resiste y amplía la ventaja a veinte puntos sobre Lewis, se enroca en una posición que mantiene todo el año, y con una regularidad impecable, suple el pequeño escalón de rendimiento inferior que muestra su coche ahora mismo. Pero las oportunidades perdidas, o no aprovechadas a totalmente, pueden costar caro a final de año. Si Ferrari no recupera el pulso en cuanto a rendimiento, el año se le puede hacer muy largo a la Scuderia. Lewis no va a ser cuarto muy a menudo.

(Publicado el 10-7-2017 en http://soymotor.com/articulos/gp-de-austria-f1-2017-bottas-al-quite-936775)

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